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SEIS minutos de Sálvame de Luxe
 Puedo dar fe y puedo jurar con la mano sobre las Santas Escrituras que jamás de los jamases he visto el programa SÁLVAME ni cualquier otro programa del mismo estilo o parecido o similar. Todo lo que sean programas de alcahuetas y alcahuetes, en mi casa NO ENTRAN. Si esos IMPRESENTABLES piensan hacerse ricos a costa de mi tiempo, lo tienen claro, claro, clarete. Pero hoy, señoras y señores, lo he visto. Hoy he conseguido aguantar, y esto lo juro por Dios, ¡¡SEIS MINUTOS DE RELOJ delante de la pantalla del televisor viendo a todos esos INNOMBRABLES que pululan, cual mosca sobre la mierda, por el plató y las gradas del programita en cuestión¡¡ No he estado ni tres, ni cuatro, ni cinco, ni diez, ni veinte, ni treinta, ni ciento noventa minutos viendo esa mamarrachada: ¡¡He estado SEIS minutos de reloj, SEIS¡¡ Pasado ese tiempo e incapaz de ver la pantalla ni un segundo más, he apagado esa porquería de televisión que tenemos en España y me he sentado, en mi sillón favorito, junto a la cristalera de mi salón a leer un buen libro. Y ahora y antes de que se me pase el cabreo por la pérdida irrecuperable de tiempo, de esos SEIS minutos de mi vida perdidos delante de la caja tonta, quiero denunciar a unos IMPRESENTABLES e INNOMBRABLES que se ganan la vida, y muy bien, diciendo tonterías y tratando de justificarlas como si la vida del universo dependiera de ello, y realizando unos "debates" sobre el color de las bragas de la vecina del tercero que ríete tú del Parlamento español con sus debates sobre los presupuestos generales. Lo que no entenderé jamás es cómo puede haber personas en el mundo capaces de aguantar más de SEIS minutos viendo a todos esos IMPRESENTABLES y escuchando las MAMARRACHADAS que dicen y las GILIPOLLADAS que hacen...y además durante HORAS. Y al día siguiente, más de lo mismo. Y al siguiente, vuelta a empezar. Y al siguiente, vuelta la burra al trigo. Y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente...más de la MISMA MIERDA. ¿Es que a alguien puede importarle de qué color lleva las bragas la vecina del tercero? ¿Alguien puede decirme y explicarme cómo demonios se puede entender eso? ¡¡Acojonante, de verdad, esto es acojonante¡¡ Jamás volveré a perder, ¡¡ni un solo minuto de mi vida¡¡, delante de ningún programita de este tipo, indecentes y repugnantes por más señas.
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El Traductor
 Hace escasos días solicité información sobre un determinado artículo para mi moto a una casa comercial alemana. Remití la información en CASTELLANO y traducida con el Traductor de Google, debajo, en alemán. Me han remitido una carta informativa escrita, por supuesto, ¡¡EN ALEMÁN¡¡, y como yo "domino" todo tipo de lenguas habidas y por haber y algunas más del extrarradio, estos señores alemanes se piensan que todo consiste en abrir el sobre, desplegar la carta, leer el texto en alemán y quedar totalmente INFORMADO sobre el tema del que les requería la información. Pues no, señores alemanes, todos los idiomas no los domino tan regularmente como el castellano; con el alemán, precisamente, me defiendo muy justito por no decir que no entiendo nada de nada. ¡Pero nada, de nada, de nada...¡ Menos mal que tenemos el Traductor de Google a mano y eso es una verdadera maravilla de los ingenios: sólo he tenído que copiar el texto en alemán en el Traductor de Google y...¡¡voila, la traducción perfecta y entendible en castellano te aparece en el margen derecho de la pantalla¡¡ ¡Qué cosas hacemos los mecánicos...decía un estañador y chatarrero mirando al cielo y viendo volar un avión¡ Señores alemanes: Lo mismo que hice yo enviándoles el texto en castellano y traducido al alemán, y lo mismo que he hecho yo de copiar el texto en alemán en el Traductor de Google para poder leerlo y entenderlo en castellano, lo podían haber hecho ustedes directamente en el mismo traductor, es decir: redactar la carta en alemán en el Traductor, copiar el resultado en castellano y enviarme la misiva directamente en mi idioma. Habría sido todo un detalle. ¡¡Un detallazo¡¡ Y perdonen si no entiendo el alemán...¡¡Ustedes tampoco entienden el castellano¡¡ ¿Será posible?
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Alzheimer
 El alzheimer es una enfermedad criminal, maligna, malsana, desastrosa desde que se manifiesta hasta el final, pero es una enfermedad y como tal hay que tratar de mitigarla, suavizarla todo lo más que podamos, ya que curarla es, hoy por hoy, imposible. Cuando esa enfermedad es de las del síntoma del olvido de las caras, de las personas, de las cosas, de los recuerdos...es triste pero es más o menos llevadera pero, ¿y cuando esa enfermedad se manifiesta con todo lo anterior y con brotes violentos, con gritos, con malas caras, con gestos de ira, con blasfemias constantes, con amenazas, con intentos de golpes...? ¿qué hacer? ¿cómo controlar todo eso si el enfermo no atiende a ningún tipo de razonamientos ni a palabras de ninguna clase? ¿cómo actuar si el enfermo no te reconoce ni sabe quién eres? En situaciones así te ves totalmente indefenso para hacer algo por mitigar el mal de la persona que tienes delante. En situaciones así, la desesperación suele hacer mella en las personas encargadas de vigilar y cuidar a ese enfermo. ¿Qué hacer? ¿Cómo actuar? No lo sé. Y tampoco quiero seguir haciéndome preguntas, puede que me hiciera alguna que ni por todo el oro del mundo desearía hacerme.
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Hoy, sin moto
 Hoy, sin moto. Mal tiene que estar la cosa para que, hoy, domingo, se hayan ido mis amigos con las motos a almorzar por ahí y yo me haya quedado en casa, viendo pasar los minutos, las horas...a través de la ventana del cuarto donde tengo el ordenador. ¡Y mira que me gusta salir en moto, ¿eh?¡ Hoy es día sin burra. No tengo el cuerpo para demasiadas jotas. Y es que siempre se ha dicho que las desgracias nunca vienen solas, siempre vienen de dos en dos o de tres en tres, sino son de cuatro en cuatro. En mi caso, aparte de "las desgracias" que hacen que no tenga ganas ni de hacer una cosa ni su contraria, aparte de eso, me visitó ayer un gripazo que para mis enemigos lo quisiera yo. No he podido dormir en toda la noche, tanto es así que, a las seis y media de la mañana ya estaba yo leyendo en la cama, tratando de engañar al sueño, a ver si lo cogía y podía descansar un poco. Y ni aun por esas. No ha habído manera. Lo dicho: Cuando veas entrar por la puerta de tu casa una desgracia, grande o pequeña, prepárate que detrás viene otra. ¿La moto? Quizás el domingo que viene, ya veremos.
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La botella
 "Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad" - Winston Churchill Afortunadamente para mí y en mi caso particular, partidista, propio, y de Yo, Mí, Mío, yo soy de los de "la botella MEDIO LLENA", de los del grupo de los OPTIMISTAS. Eso no quita para que, en alguna ocasión como por ejemplo una por la que estoy atravesando ahora, vea la botella no ya "medio llena" o "medio vacía", sino totalmente vacía y hecha añicos. Posiblemente y debido a mi carácter todavía me mantenga en pie, en pie y tratando de recomponer y de volver a llenar esa botella vacía y absolutamente destrozada...
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El juego de los PITONES
 Anoche, no sé por qué regla de tres directa o inversa, me dio por pensar en viejos tiempos pasados -ni mejores ni peores, pasados-, en los tiempos de mi niñez, en los juegos que hacíamos, diametralmente opuestos a los que puedan hacerse hoy en día por crios de igual edad a la que tenía yo entonces. Y recordando, recordando...comencé a recordar mis partidas de pitones, de canicas como dicen algunos, y recordé el mil veces jugado "Juego de los pitones", ese de "chiva, pie, tute, retute y guá" Lo jugábamos por parejas o en grupos. Tanto de una como de la otra forma, las reglas y el modo de funcionar era el mismo: Retabas a un compañero a una partida de pitones. Aceptaba. Con el talón del pie o con la mano se hacía un pequeño agujero o "guá" en el suelo y comenzaba el mismo. Normalmente se hacía a "tres sets", por decirlo de alguna manera que todos entiendan. El primero que completaba los CUATRO golpes al pitón contrario y la introducción final del pitón en el agujero o "guá", había ganado UN SET. Y el primero que llegaba a TRES, ganaba lo apostado, normalmente uno o dos pitones que tenía que entregar el "perdedor" al "ganador". El primer golpe que daba uno al pitón del contrario, se llamaba "chiva", y al conseguirlo, se decía en voz alta para que el otro se fuera "acojonando". Si fallabas el "tiro" y no golpeabas al pitón del contrario, perdías la vez y entonces tiraba el otro compañero. El segundo golpe se llamaba "pie", y al darlo, la distancia que tenía que quedar entre ambos pitones era la equivalente a la medida del pie del que había golpeado, de lo contrario no era válido el golpe. El tercero era el "tute"; el cuarto, "retute", y con este golpe, el que golpeaba tenía que intentar dejar al pitón oponente lo más lejos del "gua" posible, para imposibilitarle o dificultarle el acceso al "guá", caso de que fueran empates. Y el quinto y último era tratar de introducir el pitón en el "guá", desde donde estuvieses. El primero que llegara a TRES, ganaba el juego y lo apostado. Había algunos compañeros que eran unos verdaderos artistas destrozando a sus enemigos y ganando pitones, pitones que lucían en unas bolsas y que presumian de mostrar a todos indicando, con su exhibicionismo, lo peligroso que resultaba enfrentarse a ellos. Ha habido un momento en el que me he visto, ahora, en el pasillo de mi casa, jugando con uno de aquellos amigos de la infancia al juego de los pitones, al "chiva, pie, tute, retute y guá", y ha comenzado a ponerse todo en blanco y negro y lleno de niños con pantaloncitos cortos a mi alrededor, acuclillados, disfrutando del juego y animando a uno y a otro, sin pensar en nada más que no fuera el rodar y golpear de los pitones entre sí, dando vueltas sobre la tierra pisada.
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La MOSCA COJONERA
 Esta noche y parte de la mañana he "sufrido" el acoso de la MOSCA COJONERA. Imagino que a todos nos ha ocurrido en más de una ocasión y en más de dos, al menos en mi caso así ha sido. No es la primera vez que padezco el ataque de la MOSCA COJONERA ni será el último. El ataque, silencioso pero constante, machacón y repetitivo, se realiza de la siguiente manera: Te acuestas por la noche, por ejemplo, y lo haces con una determinada "musiquilla" en la cabeza. Tratas de leer un poco para coger el sueñecito pero la musiquilla, la maldita musiquilla, sigue ahí. Tratas de centrarte en la lectura y en la trama del libro, y ni aun por esas: ¡el ataque de la MOSCA COJONERA es imparable, sin piedad, constante¡ Y tú sigues tarareando, mentalmente, el maldito estribillo de la maldita y horripilante canción. Tratas de tararear otra para "engañar" a tu cerebro pero acabas olvidando la segunda canción y volviendo a la primera, a la cojonera. Hace rato que has dejado el libro en la mesilla de noche porque no hay manera de concentrarse en la lectura. Los ojos en blanco y abiertos como platos. Tan en blanco y tan abiertos los tienes que ya se han hecho a la oscuridad de la habitación y ves todo con total y perfecto detalle. Y las horas pasando y tú tarareando la maldita y puñetera canción, canción que, normalmente y además y para más cachondeo, ¡¡suele ser mala con cojones¡¡ El cansancio y el aburrimiento, el agotamiento y la desesperación, acaban por aflojar tus músculos y acabas sucumbiendo al sueño, pero, ¡¡Virgen Santa¡¡, al despertarte por la mañana ves con horror que el ataque de la MOSCA COJONERA sigue ahí, impasible, incansable al desaliento, machacando tu aún agotado cerebro. Rápidamente conecto la radio, el "hilo musical" que tengo en la casa y que lo puedes apagar y encender desde la cabecera de la cama y suena OTRA cancioncilla, distinta a la MALDITA CANCIONCILLA COJONERA. La tarareas. Se te olvida un poco la COJONERA. Cantan otra, la tarareas. Cantan otra, la tarareas, te centras en las "nuevas". Y cantan otra y te vuelves a centrar...y poco a poco notas cómo va desapareciendo el ataque de esa maldita canción cojonera, que de CANCIÓN tiene lo que yo de astronauta. Y sales a la calle, y procuras olvidarte de todo. Y hablas con uno, hablas con otro. Se van mezclando nuevos pensamientos, nuevas situaciones...y llega el OLVIDO. Y con el olvido, tu VICTORIA sobre el cruel y sádico ataque de la MALDITA MOSCA COJONERA. Con tanto avance tecnológico, con tantos y tantos inventos y adelantos, con tanta ciencia y tanto sabio estudiando e investigando, con tanto vuelo espacial y tantos lanzamientos de satélites al espacio sideral, y no hemos tenido narices de inventar o descubrir algo que pueda combatir y contrarrestar el maldito ataque de la MOSCA COJONERA. ¡Vaya mierda de civilización¡
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