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La botella
 "Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad" - Winston Churchill Afortunadamente para mí y en mi caso particular, partidista, propio, y de Yo, Mí, Mío, yo soy de los de "la botella MEDIO LLENA", de los del grupo de los OPTIMISTAS. Eso no quita para que, en alguna ocasión como por ejemplo una por la que estoy atravesando ahora, vea la botella no ya "medio llena" o "medio vacía", sino totalmente vacía y hecha añicos. Posiblemente y debido a mi carácter todavía me mantenga en pie, en pie y tratando de recomponer y de volver a llenar esa botella vacía y absolutamente destrozada...
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El juego de los PITONES
 Anoche, no sé por qué regla de tres directa o inversa, me dio por pensar en viejos tiempos pasados -ni mejores ni peores, pasados-, en los tiempos de mi niñez, en los juegos que hacíamos, diametralmente opuestos a los que puedan hacerse hoy en día por crios de igual edad a la que tenía yo entonces. Y recordando, recordando...comencé a recordar mis partidas de pitones, de canicas como dicen algunos, y recordé el mil veces jugado "Juego de los pitones", ese de "chiva, pie, tute, retute y guá" Lo jugábamos por parejas o en grupos. Tanto de una como de la otra forma, las reglas y el modo de funcionar era el mismo: Retabas a un compañero a una partida de pitones. Aceptaba. Con el talón del pie o con la mano se hacía un pequeño agujero o "guá" en el suelo y comenzaba el mismo. Normalmente se hacía a "tres sets", por decirlo de alguna manera que todos entiendan. El primero que completaba los CUATRO golpes al pitón contrario y la introducción final del pitón en el agujero o "guá", había ganado UN SET. Y el primero que llegaba a TRES, ganaba lo apostado, normalmente uno o dos pitones que tenía que entregar el "perdedor" al "ganador". El primer golpe que daba uno al pitón del contrario, se llamaba "chiva", y al conseguirlo, se decía en voz alta para que el otro se fuera "acojonando". Si fallabas el "tiro" y no golpeabas al pitón del contrario, perdías la vez y entonces tiraba el otro compañero. El segundo golpe se llamaba "pie", y al darlo, la distancia que tenía que quedar entre ambos pitones era la equivalente a la medida del pie del que había golpeado, de lo contrario no era válido el golpe. El tercero era el "tute"; el cuarto, "retute", y con este golpe, el que golpeaba tenía que intentar dejar al pitón oponente lo más lejos del "gua" posible, para imposibilitarle o dificultarle el acceso al "guá", caso de que fueran empates. Y el quinto y último era tratar de introducir el pitón en el "guá", desde donde estuvieses. El primero que llegara a TRES, ganaba el juego y lo apostado. Había algunos compañeros que eran unos verdaderos artistas destrozando a sus enemigos y ganando pitones, pitones que lucían en unas bolsas y que presumian de mostrar a todos indicando, con su exhibicionismo, lo peligroso que resultaba enfrentarse a ellos. Ha habido un momento en el que me he visto, ahora, en el pasillo de mi casa, jugando con uno de aquellos amigos de la infancia al juego de los pitones, al "chiva, pie, tute, retute y guá", y ha comenzado a ponerse todo en blanco y negro y lleno de niños con pantaloncitos cortos a mi alrededor, acuclillados, disfrutando del juego y animando a uno y a otro, sin pensar en nada más que no fuera el rodar y golpear de los pitones entre sí, dando vueltas sobre la tierra pisada.
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La MOSCA COJONERA
 Esta noche y parte de la mañana he "sufrido" el acoso de la MOSCA COJONERA. Imagino que a todos nos ha ocurrido en más de una ocasión y en más de dos, al menos en mi caso así ha sido. No es la primera vez que padezco el ataque de la MOSCA COJONERA ni será el último. El ataque, silencioso pero constante, machacón y repetitivo, se realiza de la siguiente manera: Te acuestas por la noche, por ejemplo, y lo haces con una determinada "musiquilla" en la cabeza. Tratas de leer un poco para coger el sueñecito pero la musiquilla, la maldita musiquilla, sigue ahí. Tratas de centrarte en la lectura y en la trama del libro, y ni aun por esas: ¡el ataque de la MOSCA COJONERA es imparable, sin piedad, constante¡ Y tú sigues tarareando, mentalmente, el maldito estribillo de la maldita y horripilante canción. Tratas de tararear otra para "engañar" a tu cerebro pero acabas olvidando la segunda canción y volviendo a la primera, a la cojonera. Hace rato que has dejado el libro en la mesilla de noche porque no hay manera de concentrarse en la lectura. Los ojos en blanco y abiertos como platos. Tan en blanco y tan abiertos los tienes que ya se han hecho a la oscuridad de la habitación y ves todo con total y perfecto detalle. Y las horas pasando y tú tarareando la maldita y puñetera canción, canción que, normalmente y además y para más cachondeo, ¡¡suele ser mala con cojones¡¡ El cansancio y el aburrimiento, el agotamiento y la desesperación, acaban por aflojar tus músculos y acabas sucumbiendo al sueño, pero, ¡¡Virgen Santa¡¡, al despertarte por la mañana ves con horror que el ataque de la MOSCA COJONERA sigue ahí, impasible, incansable al desaliento, machacando tu aún agotado cerebro. Rápidamente conecto la radio, el "hilo musical" que tengo en la casa y que lo puedes apagar y encender desde la cabecera de la cama y suena OTRA cancioncilla, distinta a la MALDITA CANCIONCILLA COJONERA. La tarareas. Se te olvida un poco la COJONERA. Cantan otra, la tarareas. Cantan otra, la tarareas, te centras en las "nuevas". Y cantan otra y te vuelves a centrar...y poco a poco notas cómo va desapareciendo el ataque de esa maldita canción cojonera, que de CANCIÓN tiene lo que yo de astronauta. Y sales a la calle, y procuras olvidarte de todo. Y hablas con uno, hablas con otro. Se van mezclando nuevos pensamientos, nuevas situaciones...y llega el OLVIDO. Y con el olvido, tu VICTORIA sobre el cruel y sádico ataque de la MALDITA MOSCA COJONERA. Con tanto avance tecnológico, con tantos y tantos inventos y adelantos, con tanta ciencia y tanto sabio estudiando e investigando, con tanto vuelo espacial y tantos lanzamientos de satélites al espacio sideral, y no hemos tenido narices de inventar o descubrir algo que pueda combatir y contrarrestar el maldito ataque de la MOSCA COJONERA. ¡Vaya mierda de civilización¡
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El TERCERO...
 Y el TERCERO...El tercer almuerzo-comida-cena de este fin de semana con el COLESTEROL incluido. Y este tercer almuerzo tuvo lugar el domingo por la mañana, en la concentración motera a la que acudimos gran parte del grupo de moteros de mi cuadrilla. Trece, trece intrépidos moteros nos juntamos a las 9:00h. de la mañana en el bar de nuestra Sede para salir con total tranquilidad al lugar de la concentración. Nada más llegar -y llegamos de los primeros- nos pusimos en la escasa cola que había en ese momento para realizar el pago y meternos dentro de la enorme nave acondicionada con mesas con manteles de papel, botellas de vino, platos de olivas negras, cubiertos y servilletas...Antes pasamos por el apartado de "recogida de huevos" donde nos agenciamos un buen plato de plástico con dos huevos fritos, un buen puñado de patas fritas y un par de lonchas de jamón. Asentamos nuestras humanidades en el largo de una de las mesas, junto a otros motoristas que ya estaban dando buena cuenta del almuerzo y, tras rellenar de vino con gaseosa nuestros vasos, comenzamos a dar buena cuenta del almuerzo motero. ¡¡Dios santo, yo no podía más... teniendo en cuenta lo que acababa de cenar la noche anterior en mi bodega hasta las dos de la madrugada...¡¡ Tras el almuerzo, un cortadito para humedecer bien las paredes, media docena de fotos, encuentros y saludos con los viejos amigos de tantos y tantos almuerzos, saludos, despedidas y regreso a casa. Y ya en casa, en el bar de siempre, media docena de cervezas acompañadas con platitos de sepia, croquetas, etc, etc... ¡¡Si de esta no me reviento, yo me hago de cuatrocientos años...¡¡ Y esto es lo que ha dado de sí las COMILONAS de este fin de semana pero, y ahora viene otra cosa muy buena, ayer por la noche me llamó el Presidente de Mi Club Motero de La Capital y me dijo: - Mañana voy a verte: Hemos de hablar de algunas cosas...¿Almorzamos juntos? - ¡¡¡La madre que me parió...¡¡¡ - ¿¿¿Qué dices...??? - No, nada, que sí, que almorzamos juntos... De modo que esta mañana, a las 9:30h. y tras el reencuentro con el presidente de mi Club de La Capital, nos hemos juntado en Mi Localidad, hemos almorzado en plan TRIPERO, hemos hablado de las cosas del Club y de los proyectos futuros y cercanos y, tras acompañarle unos 20 km. con la moto, le he dejado seguir carretera y yo me he vuelto a casa. ¡¡¡Uuuuufffffff...por favor, que alguien PROHIBA comer...¡¡¡
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El SEGUNDO...
 El SEGUNDO de los TRES banquetes de este fin de semana tuvo lugar el sábado por la noche. A las cinco de la tarde ya estábamos mi señora y yo preparando todo en la bodega de casa: encendiendo el fuego para que se fuera calentando el ambiente; preparando la mesa con sus servilletas, sus cubiertos, velas en el centro, sillas para todos, platos de picoteo, botellas de vino...y preparando las bandejas de morcillas, costillas de cordero, longaniza, chorizo, panceta... Y mientras todo eso íbamos haciendo, picando un poco de aquí, probando un poco de allá, tomando una cervecita para ayudar a pasar... Y a las 9:30h., hora fijada para que empezaran a llegar todos y todas, comenzaron a llegar. Doce nos juntamos alrededor de la mesa de la bodega. Música de fondo, el fuego a tope, las llamas bailando, y la comida asándose en la parte superior del fogón mientras todos, alrededor de la mesa, tomábamos unas cervezas o unos vasos de vino aderezado todo con ensaladas, platos de queso, olivas negras... Y luego vinieron los platos de carne y de productos cárnicos de todos los gustos y colores. Pan tierno del día y vino fresco. Tras la cena y mientras todos contábamos cosas e intercambiábamos opiniones e ideas, llegaron los postres, unos que hizo mi señora, receta propia, y que se pusieron todos hasta el culo. Y después, cafés, cortados, carajillos, chupitos de hierbas, pacharán, güisqui, anises...Total: las dos de la madrugada y todavía sentados todos alrededor de la mesa. Y llegó la despedida, emplazándonos todos hasta la próxima, en la casa de uno de la cuadrilla que también tiene bodega y que, según dijo, la siguiente sería en su casa. Pues que no sea demasiado tarde: las buenas costumbres no deben perderse jamás. Y siendo las dos y pico de la madrugada, todos a sus casas, que yo me tenía que levantar a las 8:00h., para marcharme a una concentración motera para "disfrutar" de otro buen almuerzo motero dominical y matutino. Pero eso ya será otra historia. Eso será el TERCERO de los banquetes de este pantagruélico fin de semana. Esa nueva historia la dejaremos para mañana porque ahora, sólo de pensar en todo lo que hemos devorado estos días me hace mal el estómago. Por cierto: ¡Me voy a comer que ya es la hora y ya tengo un poco de hambre¡
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El PRIMERO...
 Bueno, de los TRES almuerzos, comidas o cenas que anuncié ayer y que iban a tener lugar entre hoy por la mañana, hoy por la noche y mañana por la mañana, el PRIMERO YA HA CAÍDO. Esta mañana nos hemos juntado 7 amigos en el chalet de uno de ellos, en el de siempre, y nos hemos preparado unos buenos huevos fritos con longaniza y jamón que aún noto cómo se me salen por las orejas: ¡Madre mía, cómo estaban untaditos con pan blandito y hecho en el día¡ Y, por supuesto, regado con buen vino tinto servido en "bota" y en "tonel". Después, cafés y carajillos; chupitos de todos los colores y sabores y unos trocitos de tarta que preparó mi señora ayer y que yo he llevado hoy al lugar del almuerzo y que, dicho sea de paso, no han dejado ni las migas. Después, despedida y hasta el siguiente almuerzo. Ni que decir tiene que hoy , ahora, no voy a comer. Mi señora me lo ha preguntado: - ¿Vas a comer? - ¡Ni de coña¡ Como mucho, cuando te tomes el café, te acompañaré. Hay que reservar, señores, porque esta noche se nos prepara otra. Y mañana por la mañana, otra. Siempre se ha dicho que es preferible morir de harto que no de hambre. Me voy a tumbar un rato al sofá.
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El COLESTEROL
 Dicen los que más entienden y más saben que tenemos dos clases de colesterol: El "bueno" y el "malo". La verdad es que yo no he sabido nunca muy bien a qué se refieren con eso del bueno y el malo. La gente cuando habla del colesterol no diferencian entre el bueno y el malo. Sólo dicen: - Tengo colesterol...- o, - No tengo colesterol. Yo no tengo, dicho sea eso de paso. Al menos no tengo lo que normalmente entendemos todos por "no tener colesterol". Esto es la parte buena. Ahora viene la parte mala: Acabo de venir de hacer unas gestiones en una cooperativa y allí me he encontrado con dos de los amigos con los que, de vez en cuando, hacemos almuerzos campestres, en el chalet de uno de ellos, a base de huevos fritos, jamón, longaniza, vino tinto, cafés o carajillos, chupitos...¡y buena charrada¡ Lo primero que me han dicho los dos: - ¡Mañana, a las 9:00...¡ - ¿Mañana?. Vale, como un clavo a las 9:00h. estoy allí. Es decir: mañana por la mañana, almuerzo campestre a base de lo ya mencionado. Por la noche, y en la bodega de mi casa, tenemos, con la cuadrilla de mi señora y mía, seis parejas en total, cena a base de costillas asadas, panceta, morcillas, longaniza, ensaladas, vino tintorro, postres, cafés, cortados, carajillos y chupitos. Y al día siguiente, domingo, con mi cuadrilla de amigos moteros tenemos una concentración a unos 60 km. de casa para degustar un buen almuerzo de campaña a base de lo mismo: huevos fritos con jamón o longaniza, vino con gaseosa y cafés... ¿Alguien da más? ¡Ah, por cierto: todo lo que vamos a comer entre el sábado por la mañana, el sábado por la noche y el domingo por la mañana, viene con el colesterol INCLUIDO.¡ Dicho sea de paso. Y que conste que este tipo de fines de semana tan pantagruélicos no son "normales". Esto no lo hacemos todos los fines de semana, ni mucho menos. Si lo hiciéramos, yo ya no estaría entre los vivos. Lo que pasa es que este fin de semana han coincidido muchas coincidencias coincidentes, coincidiendo muy bien coincididas en un punto coincidente. Por lo demás, nada que añadir. Si aún vivo el próximo lunes, ya contaré cómo tengo el cuerpo. Que aproveche, que seguro que aprovechará.
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