
Hoy, sin moto.
Mal tiene que estar la cosa para que, hoy, domingo, se hayan ido mis amigos con las motos a almorzar por ahí y yo me haya quedado en casa, viendo pasar los minutos, las horas...a través de la ventana del cuarto donde tengo el ordenador. ¡Y mira que me gusta salir en moto, ¿eh?¡
Hoy es día sin burra. No tengo el cuerpo para demasiadas jotas.
Y es que siempre se ha dicho que las desgracias nunca vienen solas, siempre vienen de dos en dos o de tres en tres, sino son de cuatro en cuatro.
En mi caso, aparte de "las desgracias" que hacen que no tenga ganas ni de hacer una cosa ni su contraria, aparte de eso, me visitó ayer un gripazo que para mis enemigos lo quisiera yo. No he podido dormir en toda la noche, tanto es así que, a las seis y media de la mañana ya estaba yo leyendo en la cama, tratando de engañar al sueño, a ver si lo cogía y podía descansar un poco. Y ni aun por esas. No ha habído manera.
Lo dicho: Cuando veas entrar por la puerta de tu casa una desgracia, grande o pequeña, prepárate que detrás viene otra.
¿La moto? Quizás el domingo que viene, ya veremos.